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Nuestro espacio de hoy lo dedicamos a un invitado muy especial aprovechando que estamos en periodo DE VACACIONES y alejados por un tiempo corto de nuestros habituales debates políticos. Tenemos la suerte de contar con la presencia de Jose María Asencio, Doctor en Derecho por la Universidad de Salamanca, magistrado en Barcelona, Consultor Internacional, articulista jurídico y autor de un libro titulado… “En Busca de la irrealidad”
Y, también, a Santiago Trancón, doctor en Filología Hispánica, escritor y ensayista, y profesor de lengua y Literatura en Barcelona y Madrid quien nos ayuda a profundizar en la obra de nuestro autor invitado.
En busca de la irrealidad es la primera novela de José María Asencio Gallego. Se trata de una obra que cuenta la historia de un joven escritor que reside en el Raval de Barcelona. El libro narra acontecimientos en la vida de Manuel quien tras un paseo en la noche de un día cualquiera se encuentra enfrentado a un cambio en sus convicciones. En ese camino coincide con diversos personajes de la más variada índole y vive situaciones que le llevan a reflexionar sobre el sentido de la experiencia sin que pueda concebir esta vivencia separada de la música y el arte…
Jose María Asencio inició su carrera judicial en 2013, con tan solo 24 años y desde entonces ha ejercido como magistrado. Es natural de Alicante y se ha desempeñado también como profesor universitario, escritor y articulista.
El libro de José María Asencio nos ofrece un anticipo del tema del libro con una referencia a Milan Kundera colocada al inicio de la obra y que dice así…: “El sueño no es para él lo contrario de la vida; el sueño es para él la vida y la vida es sueño. Pasa de un sueño a otro, como si pasara de una vida a otra”.
Otro tema del libro son la continuidad y los cambios. En la vida actual resultan una constante extenuante. En la obra, sin embargo, los personajes parecen ser capaces de detener los tiempos; se demoran a propósito en el retorno a lo común y cotidiano mientras alargan su estancia en la incertidumbre de la sorpresa, en el riesgo de lo desconocido. De esta manera, nos muestran su crítica a la turbo-temporalidad de la sociedad actual instalada en una aceleración irreflexiva.
También se adentra el libro en cuestiones relativas a los mitos del Éxito y el Fracaso, los dos grandes impostores. Uno de los personajes reflexiona acerca de las dos tragedias en las que estamos inmersos y dice: «… el éxito y el fracaso, la dicha y la desdicha. Las dos desgracias con las que el hombre convive”. Pero que en lugar de decepcionarse por ello, percibe el éxito y el fracaso como etapas sucesivas en una carrera de relevos: una fase de iluminación y una fase de crisis de donde nace una nueva revelación personal y única.
En la memoria y diálogos de sus personajes podemos encontrar menciones a Barcelona, Méjico, al Paris de la Sorbone y del Louvre, de la Rue de Rivoli, al Rayuela de Cortázar, a La Quinta de la Libertad de Chomsky, al estreno de la Guerra de las Galaxia, a Mayo del ’68, y a cantautores de la época, así como a tangos, coplas y rumbas. Las páginas están llenas de músicos, escritores, pensadores, obras de arte y lugares artísticos. En la novela, los personajes viven, se enamoran, experimentan lo transcendental e intranscendental, van del éxito al fracaso y vuelven.
Dos lemas aparecen en el libro que son: “Conócete a ti mismo” y “Espera tu turno”. Son lemas iniciáticos asociados a sociedades racionalistas. “Espera tu turno” es una invocación a la paciencia que es una de las virtudes de la tolerancia, del equilibrio entre el instinto y la reflexión. Quiero recordar aquí que la orden de los Benedictinos también practica la paciencia, lo que demuestra que no es solo cuestión reciente y menor.
Las referencias al miedo emergen aquí y allá a lo largo del libro. Es como si para acceder a un certificado de madurez hubiéramos de ser capaces de atravesar solos y de noche una suerte de parque de Bomarzo con sus monstruos petrificados y sus esculturas del miedo que cuentan el dolor del conde Orsini.
No es una novela negra; no es una novela policíaca. No es fantasía épica, ni ciencia ficción. Pero no se pierdan la lectura del libro de Jose María Asencio, escritor y Juez.
Hasta el próximo programa si Dios quiere.